El 30 de mayo de 2026, Charlie Martínez, creador de Quirinux, ofreció en formato online la charla «Crear animación sin ataduras: Quirinux 2.2 y la urgencia de estándares abiertos», dentro de la programación del Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre (FLISoL), uno de los eventos de difusión del software libre más extendidos en el continente americano y con presencia también en España.
Un festival con historia propia para Quirinux
El FLISoL no es un evento cualquiera para este proyecto: fue precisamente en el marco de una de sus ediciones, celebrada en Buenos Aires, donde Quirinux tuvo su presentación oficial en 2019 como el primer sistema operativo diseñado específicamente para el desarrollo de cine animado. Volver al FLISoL en 2026, siete años después, con una versión consolidada y en pleno crecimiento, cierra un poco el círculo: de la presentación de un proyecto incipiente a la puesta en común de una distribución con una comunidad internacional activa.
De la versión 2.2 a la pregunta por los estándares
La charla repasó las novedades incorporadas en Quirinux 2.2 —el nuevo menú orientado a estudios y escuelas, las variantes alternativas de Blender disponibles desde el Centro de Software, o la sustitución de Kit Scenarist por Story Architect— pero no se quedó ahí. Martínez aprovechó la cita para insistir en una idea que ya había planteado semanas antes en el Congreso esLibre 2026: la urgencia de avanzar hacia estándares abiertos en la producción audiovisual, de forma que los proyectos de animación no queden atrapados en formatos propietarios difíciles de mantener o de intercambiar entre estudios.
El eco de un reconocimiento reciente
La presentación también recordó un dato que había marcado el mes anterior: en abril de 2026, Quirinux alcanzó el puesto 34 en el ranking de DistroWatch, su mejor posición histórica hasta ese momento. Mencionar ese hito ante una audiencia como la del FLISoL, formada en buena parte por usuarios y activistas de software libre de toda Latinoamérica, sirvió como argumento adicional de que un proyecto nacido de forma artesanal en Argentina puede competir, en visibilidad, con distribuciones de propósito general mucho más numerosas.
Comunidad y sostenibilidad
Como en ediciones anteriores del FLISoL, la charla sobre Quirinux se insertó en un programa mucho más amplio de talleres y presentaciones sobre instalación y uso de software libre, dirigido tanto a usuarios noveles como a comunidades ya consolidadas. Para un proyecto que depende en gran medida de la colaboración voluntaria —beta-testers, diseñadores, usuarios que sugieren sustituciones de software, como ocurrió con el cambio de Kit Scenarist a Story Architate en la propia versión 2.2— este tipo de espacios de difusión resultan tan importantes como el propio desarrollo técnico.
